Novedades de prensa
Análisis de falling number y otros...
De acuerdo a la recomendación recientemente realizada por la MESA NACIONAL DE TRIGO, e INIA, se deben analizar los trigos y cebadas, previo a la cosecha, para análisis de Falling Number. La finalidad es prioriza0r la trilla de las chacras con mayores valores de Falling Number.
- Los valores normales para la comercialización de trigo son mayores a 280 seg.
- Los valores normales para la comercialización de cebada son mayores a 220 seg.
Trigos con valores bajos, hacen imposible la panificación aún con el agregado de aditivos. En el caso de la cebada, dificulta la industrialización de la misma.
Toma de la muestra:
- se deberá realizar un muestreo de espigas representativo por chacra o por variedad sembrada de acuerdo a la fecha de siembra.
- se deberán recoger muestras de 4 o 5 puntos de la chacra y desgranar las espigas hasta obtener 300 gr. de granos para analizar.
Otras recomendaciones:
- No embolsar en su campo trigos mezclados de diferentes valores de Falling Number (uno bajo y uno alto).
Los valores no son aditivos, por lo que el valor de la mezcla de granos, no va a ser el deseado. - No conservar trigos embolsados con alta humedad, ya que el riesgo de pérdidas es mayor y disminuyen sensiblemente los tiempos de almacenamiento.
Monitorear las chacras para detectar presencia de Fusarium spp .
Laboratorio Bioagro, está en condiciones de ofrecer el servicio de análisis de:
- Falling Number así como de
- Peso hectolítrico,
- Alveograma,
- Humedad y
- Micotoxinas.
Gestión de empresas agropecuarias
La gestión integral ante los desafíos de las empresas agropecuarias
La innovación en el gerenciamiento de empresas agropecuarias no ha acompañado los cambios producidos durante los últimos años en los ámbitos tecnológicos y productivos. Esa es la visión del ingeniero agrónomo Alberto Rosso, principal del estudio Alta Gerencia Ganadera (gganadera@hotmail.com) que —según declaró a Conexión Tecnológic@— pretende acompasar y coordinar la gestión con las transformaciones que registra el agro.
“Hay pasturas premium, genética molecular, agricultura de precisión, etcétera, pero no se habla con el mismo énfasis de gestión premium —dijo Rosso—; sin embargo, esta última es el instrumento idóneo, capaz de darle formato de empresa a todas esas tecnologías aisladas. Transformar en negocio sustentable una tecnología implica engarzarla con el resto de los recursos, hoy y mañana también, lo que significa adaptarse permanentemente a nuevas situaciones”.
“Un proceso de gestión con talento —ejemplificó— no hace llover, pero asegura que las oportunidades que se presenten se van a capitalizar de mejor manera. A diferencia de la administración —agregó— “la gestión es dinámica, resolutiva y prospectiva. Gestionar es resolver sobre la marcha, actuar en consecuencia a lo pasado y lo presente, analizando siempre en función de los resultados globales de la empresa en un enfoque sistémico”.
La gestión verdadera implica complementar de manera equilibrada la obtención y el análisis de la información con el proceso de decisiones encadenadas. Hacerlo bien significa estar muy arriba de las empresas atendiendo la contingencia y resolviendo los problemas con argumentos.
Una nueva forma de dirección
“En el agro uruguayo —añadió Rosso— los objetivos están ligados a la actuación en el mercado de corto plazo. No son genéricos; las distintas metas que los productores establecen son etapas transitorias para alcanzarlos, que en la mayoría de los casos no demuestran logros ni grados de cumplimiento. La razón es la ausencia de una planificación y presupuesto ajustado sobre bases formales, que impide analizar con propiedad las inversiones y rutas tecnológicas que las empresas van a transitar”.
“Paralelamente —continuó—, en la medida que no existen indicadores de desempeño formales, es sumamente difícil controlar lo promovido y evaluar lo ejecutado. Por estas causas se genera un desajuste entre la realidad y la expectativa, esto es, entre lo previsto y lo efectivamente sucedido. En ese sentido se presentan dos paradojas:
La primera, de equilibrio: Para mantener equilibrado un ingreso hay que desestabilizar permanentemente el sistema de producción. Se refiere a lo cambiante de los resultados económicos entre años y a la necesidad de periódicamente recombinar los recursos de manera de obtener ingresos estables.
“La segunda es financiera: para gastar menos hay que invertir más. Sintetiza la necesidad permanente de combatir el costo como estrategia de funcionamiento. Eso lleva muchas veces a agrupar inversiones que, si bien pueden resultar onerosas en el corto plazo, redundan en mejores oportunidades a futuro por minimizar el costo unitario”.
El experto sostiene que “necesariamente se debe alentar una transformación de los niveles de decisión. El valor de oportunidad de una empresa hoy ya no lo fija una tasa de interés, sino la posibilidad de estar o no estar. Así es la competitividad. Quienes no tengan la oportunidad de alinearse a nuevas formas de trabajo, quedarán expuestos a los embates del mercado y es fácil prever las consecuencias”.
EXTRAÍDO DE Conexión Tecnológic@ Nº 309, Blasina & Tardáguila